Llegará el otoño

Llegará el otoño como una dama silenciosa mostrando por debajo de sus tules doradas puntillas. Los pájaros revolotearán la última espesura de los bosques y será otro hoy el que nos una, un poco más vividos, no vencidos, el río seguirá silencioso su camino hacia la luz y los poetas encontrarán un nuevo lenguaje más habitable.



Petricor

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Trae la noche un olor a lluvia y hierba húmeda y a lunas de verano,
trae fragancias adolescentes y quimeras que se enredan entre la hiedra
y las luces de la ciudad,
la noche se desnuda y se perfuma con esencias de manzana
y memoria de abrazos entre aromas de sudor y ropa recién planchada.

Imágenes de un sueño que no se sabe cómo contar…


Alzuza

Vídeo de la visita al Museo de Oteiza en Alzuza junto a mis compañeros del grupo de Fotografía Amabost de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa


Aquí una selección de fotografías hechas por mí
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Siete días y cinco flores

Siete días y cinco flores.

Paso el tiempo leyendo los periódicos, escuchando las noticias. También miro por la ventana de mi cuarto de atrás que da a una clínica privada. Digo que miro por la ventana no solo porque dé el sol por las mañanas, sino porque pienso en las personas que están detrás de las persianas a medio subir, o a medio bajar, eso depende. El sol blanco de este primer día de primavera me da de lleno en la cara, cierro los ojos, lo siento cálido, me dejo acariciar y pienso. Podría estár ahí recluida, en lugar de en mi casa. Detrás de esas ventanas a las que no llegará el sol hasta la tarde, y quizás entonces para algunos ya sea demasiado tarde… Hay diferentes tipos de cautiverio.

Se ha alargado el plazo, y es probable que se siga alargando. Solo se nos pide paciencia para salir de ésto, todos juntos, con nuevas ideas que habremos tenido tiempo de madurar para entonces.

La muerte acecha por las esquinas. Quiero abrazar a mis hijos y no puedo. Fui de las privilegiadas que pudieron abrazar a su madre y sostuve sus manos, tan finas y blancas, hasta que se quedó dormida. Pienso en ella y en sus manos que nos acariciaron tanto, tan sabias. Admiro a las personas que atienden a los enfermos, que no descansan, que deben de tomar decisiones difíciles y no tienen tiempo de retirarse a llorar antes de ello. Son los héroes y heroínas de este silencio que llena las calles de las ciudades y llena de amor desinteresado los hospitales.

Está frío el cristal de mi ventana.


Up & Down

Escaleras en Akelarre
por el estudio de arquitectura Mecanismo, de Marta Urtasun y Pedro Rica.

Cada paso que daban, cada peldaño que pisaban, se convertía en suelo luminoso hacia un lejano pero espléndido oriente. Se levantaban cúpulas en escorzo, rayos diamantinos y llamas de ámbar con rubores de coral contra sus rostros gozosos. (Variaciones sobre John Keats).